domingo, 8 de enero de 2012

Mi roscón con personalidad propia.



Iba a ser un roscón con agujero pero en el último levado se me reveló y salió un hibrido entre roscón y toña, pero estaba rico y esponjoso así que he decidido ponerlo para que lo veais.
Cómo me dijo Gema he inventado el roscón que hasta el agujero se come.
Este no lo rellené y nos lo zampamos en La Nucia con los primos, sobrinos y tío, que (si no me engañaron) les gustó mucho, es una receta que aguanta tierno varios días.

El segundo roscón que me salió con la masa si que lo rellené con trufa:
Los palillos que están en el roscón no se me olvidó quitarlos para la foto, es que quería que vieseis un truco para cuando al cortar un roscón le ponemos dos palillos en paralelo y después de ponerle el relleno hacemos que coincidan los dos palillos y así queda por todo igualadito el roscón, eso sí, al ir a servirlo hay que quitar los palillos.
La masa por falta de tiempo en casa la dejé levando más rato que los primeros roscones y yo creo que por eso salieron tan "hermosotes".

La receta es la misma que la de los roscones del post anterior, por si la quereis ver pinchad aquí.
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